19 mayo 2007

LAVADEROS DE LA REINA

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Lavaderos de la Reina: Cascada con Tajos Negros de Cobatillas al fondo
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Flora sobre los borreguiles:
Genciana de primavera ( Gentiana sierrae ) y Botón de Oro ( Ranunculus demissus )
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Acequia Papeles

Un último vistazo de despedida!
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Aquí, sobre la cascada final de los Lavaderos , el agua "se respiraba" !

Sobre el Arroyo de Cobatillas: "Doble salto mortal"
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Arroyo Cobatillas abajo, nos dirigimos hacia la Aceqia Papeles( al fondo a la izquierda)
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La familia unida, jamás será vencida! : "Los Primos" con Tajos Negros de Cobatillas al fondo
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Cascada: "Sin palabras" (sólo falta aquí la música del agua)
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Las cascadas nos llovían a izquierda y derecha

Bueno, que casi me animo al salto !

Lo que "nos llovía" de encima ... ¡Agua vaaa!
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Junto al improvisado refugio, punto en donde nos "comimos " hasta las mochilas
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Hermoso lagunillo sobre los Lavaderos y Manantial de los mismos
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"Nieves" en su elemento: "sentada" contra el calentamiento global
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Cruzando uno de los pocos neveros que nos salieron al paso
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Ya faltaba poco !!!
No se veían los Lavaderos aún, pero se "olían" y oía su belleza escondida
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Refugio de Peña Partida

Cruce de caminos (el de la derecha hacia el Refugio de Peña Partida)

La oveja descarriada

Ya subidos en vereda, las altas cumbres como referencia: El Cuervo y la Atalaya.Y, "casi casi"... al fondo nuestro destino : Tajos Negros de Cobatillas (Nosotros continuamos por la divisoria; el camino de la izquierda es el que traeríamos de regreso)

Toda una pasada de cumbres tras los primeros pasos:Vacares, Alcazaba, Mulhacén, Juego de Bolos, Puntal de la Caldera, Crestones de Río Seco, Los Machos y Veleta;con las cuencas del Guarnón, Valdeinfiernos y Valdecasillas rugiendo...
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Y tan a mano...

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Nada más coronar la Loma, ya tenemos a "Sus Majestades del Sur", los colosos de Sierra Nevada,
como al alcance de la mano
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Molino del Coto junto al Río Maitena visto desde la carretera de ascenso


LAVADEROS DE LA REINA

Viendo que estos últimos calores se habían colado hasta por los rincones de las altas cumbres de Sierra Nevada, obligando incluso a retirarse hasta las últimas nieves caídas consiguiendo “que subieran y subieran hacia arriba” y antes de que caducaran de fecha, decidimos realizar la visita a los Lavaderos de la Reina hoy sábado, día 19 de mayo, como ruta y mandato casi obligados por la madre Naturaleza sobre el calendario del montañero y senderista.
Visita que cuenta, más o menos, con unas pocas semanas de margen (principalmente entre los meses de mayo y junio, atrasándola o adelantándola, como era nuestro caso, según se observen las altas cumbres desde Granada y la temperatura que se respire como balanza) para que su encuentro esté garantizado de pleno y encanto (punto exacto de nieve y agua).
Coincidiendo, eso sí, con el deshielo sobre las altas cumbres. Cuando el agua por aquí baja abrazando a la nieve, besando las rocas, acariciando las entrañas de los borreguiles (pastizales de montaña). Cuando el blanco y el verde se conjuntan, hermanándose, para recibir ese agua que es la fuente que hace que todo, aquí, al unísono explote; la vida bajo sus mil maneras, sobre la naturaleza de la altura. Un oasis sobre la primavera allí, casi alpina, en forma de paraíso sobre el paisaje. En donde cada especie se protege así misma, multiplicándose. Llenando de color todo este espacio sobre la roca grisásea y oscura que le rodea. Cambiando el suelo enquistado y descuartizado, centímetros abajo, por la vida; quedando oculto y relegado, tapado por los borreguiles, hasta que el caluroso aliento del verano lo transforma, a la espera de las primeras nieves del otoño, que encalen su piel de nuevo.
Así que para allá que nos encaminamos hoy estando puntuales y despiertos alrededor de la 9:15 horas de la mañana sobre la localidad serrana y granadina de Güejar Sierra.
Atravesando casi el pueblo, tomamos a nuestra izquierda, atentos a su cruce correcto, la carretera secundaria que lleva con dirección a Coto Padules y Cortijo Balderas, y continuamos subiendo por ella hasta que nos tropezamos con un enorme peñón o roca al margen derecho de la misma y en donde se estrecha notoriamente el paso. Al instante de superarlo, un carril "hormigonado" se abre a nuestra derecha, y en sentido descendente lo tomaremos (haciendo caso omiso a la señal de prohibición) hasta que el río Maitena nos sale al encuentro. Estamos en las inmediaciones del Molino del Coto.
A partir de este punto, cruzando el puente sobre el río, nos encarrilamos por un largo y tortuoso camino carretero de tierra (aunque últimamente han asfaltado alrededor de un kilómetro y poco en sus comienzos) iniciando un fuerte ascenso por la umbría de la Loma Cuna de los Cuartos del Maitena y no apto para turismos (aunque nosotros no tuvimos más remedio que echar los nuestros ya que no pudimos encontrar ni un solo 4x4 disponible; los que alquilaban por aquí, por Güejar, andaban todos enganchados “materialmente” al Rocío). Así que con la vista puesta en la posición de alerta, dada la cantidad de desvíos existentes (siempre atentos a la pista principal y más transitada y sin equivocarnos de tomar, en el primer cruce con el que nos topamos y una vez terminado el asfalto, el de la derecha), y para no confundirnos de estela, cruzando los dedos, y sube que te suda, amortiguadores, caja de cambios, cárter y tapacubos incluidos, Cuna de los Cuartos arriba!
Como referencia dejamos atrás un gran depósito de agua de chapa y de forma circular, una pequeña balsa, un robledal o múltiplo de varios, unos cuantos cortijos, mucha piedra suelta y enormes nubes de polvo en el camino.
Cuando empezamos a coronar la loma, vamos dejando atrás una gran explanada en donde existe una alargada nave, a nuestra derecha, con corraletas para el ganado y un poco más adelante, a nuestra izquierda, los restos de una construcción abandonada en forma de estructura metálica, sin sentido ni respeto alguno hacia el entorno. Un poco más adelante, cuando la pendiente se estabiliza, no podemos resistirnos más y nos bajamos del vehículo para deleitarnos con la soberbia panorámica, intentando atrapar con la digital todas las altas cumbres de Sierra Nevada que tenemos delante. Continuamos por la pista, ya casi nivelada, y acto seguido nos topamos con una cadena que impide el paso a los vehículos, después de haber recorrido unos 10 km. de sinuoso carril cuesta arriba (unos 13 km. desde el cruce de Coto Padules) y tras una hora y poco de dedicación exclusiva a ello.
Estamos sobre los 2.000 m.a. , y de aquí para allá no te dejan continuar en vehículo, naturalmente, porque es Parque Nacional y eso se merece un respeto. Así que fuera mochilas y bastones, gafas de sol y protectores, que el sendero y el paisaje prometían.
De inmediato, nuestro premio para la vista, tras recolocarnos en su sitio las vértebras de la columna, más de las altas cumbres de Sierra Nevada todas hermanadas y unidas: La Atalaya, El Cuervo, El Puntal de Vacares, La Alcazaba en toda su fortaleza, el rey Mulhacén y el Pico Veleta con su Corral de cara como eco de la altura que se nos insinuaba.
Continuamos con la marcha a pie, como la ley del senderismo manda, haciéndolo durante un poco por la pista para enseguida tomar una vereda a nuestra derecha que asciende por toda la loma. Allá abajo, la Dehesa de San Juan, el Cortijo del Hornillo; y fijando más la vista la Vereda de la Estrella y hasta los pinares de la Cuesta del Calvario.
Esta vereda, que va ganando altura sin prisa pero sin pausa, discurre en sus comienzos por el trazado de la Acequia Papeles (en parte de su tramo soterrado), que abandonamos para continuar por la divisoria. Al rato, pasamos muy próximos a un vértice geodésico (situado a nuestra mano izquierda) y seguimos caminando hasta incorporándonos al carril que dejamos atrás, tras la cadena, y que cerró el paso a los vehículos.
Al llegar a un cruce de caminos, tomamos el de la derecha que nos lleva directos hasta el Refugio de Peña Partida (2.451 m.a.), inaugurado en 1988, con una capacidad para unas 6 a 10 personas y situado en la vertiente sur de la Loma de Papeles, muy cercano a la divisoria, haciendo aguas hacia el Barranco del Vadillo y situado junto a unos enormes bloques de roca. Indicar que por aquí, sobre este nivel denominado oromediterráneo, comprendido entre los 2.500 y 3.000 m.a. la vegetación es casi nula, observando principalmente ejemplares de sabina rastrera y que la temperatura sobre el refugio rondaba los 24,6ºC alrededor de las 12,20 de la mañana.
Tras un pequeño descanso y tentempié que nos levanta, retomamos la vereda de los pasos. Dos horas hasta el Refugio, con paso firme pero sin pausa, hemos necesitado para recorrer la Loma la Cuna de los Cuartos y encararnos con la del Maitena.
Seguimos con la vereda en ascenso hasta que nuestra vista le da alcance al Cerrilo del Trigo o de Poco Trigo y a los Tajos Negros de Cobatillas, despidiéndonos en este punto de la vereda y de la Loma de los Cuartos para descender hacia el valle que se nos abre delante de nuestros sentidos y que estaba tomado literalmente por un nutrido grupo de reses bravas. Valle que cruzaremos en dirección a la base de los Tajos Negros de Cobatillas, procurando en todo lo posible no perder ni la más mínima altura (porque después la factura hay que pagarla!).
Antes de llegar a la base, cruzamos por entre unos pequeños neveros o ventisqueros que aún se resistían al abrazo del calor y del agua y, mientras subíamos y bajábamos de nuevo, hacemos lo mismo atravesando la zona que podríamos señalar como la del nacimiento del río Maitena, junto a unos hermosos lagunillos.
El paisaje aquí se nos abre de par en par en forma de grandiosa ventana, enseñándonos su secreto mejor guardado: los Lavaderos de la Reina, tras unas tres horas de marcha, y sobre una cota de 2.645 m.a., zona sobre la que se encuentra exactamente el nacimiento del arroyo Cobatillas (que regala sus aguas más abajo al ya, desde entonces, denominado Maitena). Sobre ella, los Tajos Negros de Cobatillas o Covatillas (3.116 m.); en frente, el Cerrillo de Poco Trigo (2.678 m.a.) como más rebolondo que altivo y en posición de descanso; los dos como oteadores del horizonte y valiosos signos de referencia en esta ruta.
Toda una zona de gran belleza cubierta de borreguiles, cabecera y circo del antiguo glaciar del Maitena, existiendo en ella numerosos endemismos vegetales de Sierra Nevada (llegándose a contabilizar más de 60 especies endémicas exclusivas y casi más del doble de nacionales). En donde el agua se derramaba, mientras jugueteaba, en forma de cascadas; descansaba en forma de pequeñas lagunas y encharcamientos, manantial de los Lavaderos de la Reina. Rodeados en forma de abrazo montañero, si miramos hacia el Este y de izquierda a derecha, por el Picón de Jérez, Puntal de Juntillas, Los Cervatillos (con Tajos Negros de Cobatillas por delante), Puntal de los Cuartos y Alto de la Buitrera.
Aquí, junto a un improvisado refugio natural, al abrigo de una gran roca, hacemos el alto obligado para el avituallamiento y descanso de los pasos, recreo de los sentidos y de la vista, después de habernos dado una vuelta por los alrededores arrancándole esas instantáneas al paisaje que hoy se lo merecía más que nunca. Indicar como referencia que serían alrededor de las 14,30 h. cuando nos dispusimos a "comernos" hasta las mochilas y que la temperatura sobre este punto en alto de los Lavaderos de la Reina rondaba los 19,5ºC.
A las 15,15 h. levantamos nuestros pesados cuerpos para iniciar el camino de regreso, que lo hacemos Arroyo Cobatillas abajo, disfrutando de sus numerosas cascadas, saltos de agua y chorreras que hoy estaban en toda su explosión y belleza. Una, dos tres, cuatro, cinco… (algunas incluso con doble salto mortal) y la última, la más hermosa y vertical, toda una explosión de bravura y grandeza.
Desde este punto nos dirigimos hacia la Charca de Cobatillas, en la hermosa zona conocida como Hoya de la balsa u Hoyo de la Alberca, descendiendo por este hermoso valle y curso del antiguo glaciar, y que ya veníamos oteando desde más arriba del curso del arroyo, y hacia idem. de la acequia que le araña gran caudal de agua; hacia la que nos acercamos para continuar con el ritmo de los pasos ya por sus ambos márgenes, al final por el izquierdo, hasta que queda soterrada para desgracia de su encanto.
Se trata de la Acequia Papeles que continuaremos por encima de ella, escuchando de vez el cuando el borboteo de sus aguas entubadas en multitud de registros existentes, como exigiendo esa libertad propia de su linaje.
Y todo seguido, aunque un poco monótono y pesado el camino de regreso por esta variante ya que se nos pierden de vista todas las altas cumbres de Sierra Nevada (aunque la mayoría de los ciclistas y muchos senderistas atacan a los Lavaderos por éste en concreto ), caminamos con la panorámica, pero no exenta de belleza a nuestra derecha, de toda la Loma de Güejar Sierra que, arrancando desde el Mirador Alto, en las últimas estribaciones del Picón de Jérez, y continuando por el Prado Chapitel, termina suavemente en altitudes más inferiores, como son las del Tamboril de Maitena, Calar de Güejar Sierra y los Jarales. Y como culminación y broche, llegamos hasta la cadena en donde habíamos dejado aparcados los vehículos.
Sobre la flora decir que la más vista y respirada fueron la Estrella de las nieves (Plantago nivalis) -en su mínimo tamaño-, la siempreviva de Sierra Nevada (Sempervivum nevadense), la Genciana de primavera (Gentiana sierrae), el Botón de oro (Ranunculus demissus), el Ranillo de las nieves (Ranunculus acetosellifolius) y de la vegetación la más numerosa la sabina rastrera. Sobre la fauna, decir que, además de la oveja descarriada, la Collalba gris (Oenanthe oenanthe) y el Acentor alpino (Prunella collaris) fue de la más avistada junto a un buen número de escarabajos y un ejemplar de culebra Coronela.
Como siempre dejo algunas instantáneas como recuerdo y recuento de los pasos, y con los ojos y oídos aún abiertos al máximo ante tanta belleza con la que nos topamos. ¡Que merecen la pena, viaje y camino, vamos !
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- Accesos: Desde Granada a Güejar Sierra, (acceso ya comentado en anteriores rutas), Carreta secundaria a Coto Padules-Cortijo Balderas, Bajada al Molino del Coto - río Maitena-, El Corralejo, cadena que impide el paso a los vehículos.
- Itinerario de la ruta: Divisoria Loma Cuna de los Cuartos, idem. Loma del Maitena, Lavaderos de la Reina, descenso del Arroyo Cobatillas - Acequia Papeles, cadena, vehículos.
- Distancia recorrida: 18 km.aprox.
- Desnivel máximo: 692 m.
- Participantes: 6 (mi primo Antonio, Aurora y Antonio, Rafael (con su mascota " Tula "), Nieves y el que suscribe y "no habla". Y... Mari Ángeles, que te echamos de menos , y que sepas que para la próxima no te escapas!)
- Dificultad: Media-Baja
- Duración: 6 h 15 m. - ida y vuelta - (sin contar descansos, ni parada para el avituallamiento en los Lavaderos)
- Agua: en los Lavaderos de la Reina (por todas partes), arroyo Cobatillas y Acequia Papeles (en su tramo no soterrado)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Espectacular.

Anónimo dijo...

Semana tras semana sigo vuestras hazañas.Aunque muchas las he realizado no dejo de recordarlas con las fotos que subis y que dicho sea de paso algunas son muy buenas. Y a proposito de esta de los Lavaderos de la Reina que no he estado nunca me podeis decir si todavia se puede ir , por ejemplo para el domingo que viene dia 3 de junio. un saludo y adelante con ese esfuerzo y dedicacion que le poneis

Joseme dijo...

Bueno, gracias lo primero por esas palabras de ánimo y aliento; y lo de poder ir a los Lavaderos el próximo domingo, si mal no lo he calculado, pues como ir se puede, sólo que el secreto está en el "punto de agua y nieve" exacto en que se encuentren y sobrellevar el largo carril de ascenso que comento en la ruta. Como resulta que después de ir nosotros, el día 19 de mayo, nevó el 24 (aunque poca cantidad según se aprecia desde Granada y algunas fotos que me he pateado por internet )lo mejor es que te metas en algún foro montañero (te aconsejo el de "nevasport" por ejemplo) o le preguntes a alguien que haya podido estar este fin de semana para que te dé norte exacto del cómo se encuentran: "en su jugo" o ya pasados por agua. De todas formas siempre merece la pena el darle al zapato y tomar las altas cumbres de Sierra Nevada de referencia y como acompañantes (que esas sí que andan aún nevadas y que nunca te fallan!) De todas formas allí encontrarás, fijo, chorreras, saltos de agua y borreguiles como para abrir los ojos y no poder cerrarlos en un buen rato.
Un saludo y que te aprovechen!

Ángel del Moral Gómez dijo...

Querido amigo Joseme:
el pasado domingo día 22 de Junio hice junto a unos amigos y mi cuñao esta ruta, nunca hubieramos llegado sin la ayuda inestimable de la información de esta entrada.
Darte las gracias y la enhora buena por este buen trabajo para conlos amantes de las montañas.
Un abrazo desde Mágina.
Angel.